Entendiendo la fotoprotección activa: enzimas reparadoras del ADN y antioxidantes.

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Title: Entendiendo la fotoprotección activa: enzimas reparadoras del ADN y antioxidantes.
Alternate Title: Understanding active photoprotection: DNA repair enzymes and antioxidants.
Authors: Santamaría Domínguez, Diana Guadalupe
Source: Dermatología Revista Mexicana. Jan/Feb2025, Vol. 69 Issue 1, p130-132. 3p.
Abstract (Spanish): Introducción: la fotocarcinogénesis es el proceso mediante el cual la radiación ultravioleta (RUV) de la luz solar contribuye al cáncer de piel. La RUV daña el ADN directamente o mediante la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que genera mutaciones y, a la larga, puede causar cáncer de piel. El daño crónico y las mutaciones en genes como p53 y la activación de oncogenes y vías de señalización también juegan un papel importante en este proceso. El fotoenvejecimiento resulta de la exposición crónica a RUV, causa hiperpigmentación y pérdida de elasticidad de la piel. Los rayos UVA y UVB dañan el colágeno y la elastina, lo que acelera el envejecimiento de la piel. Además, la exposición a la luz azul de dispositivos electrónicos puede contribuir al daño del ADN y a la hiperpigmentación. Los protectores solares de amplio espectro y otros productos con antioxidantes pueden ayudar a prevenir y mitigar estos efectos. La fotoprotección incluye medidas para prevenir los efectos nocivos de la RUV. Los protectores solares contienen filtros que bloquean RUV y luz visible, pueden ser pasivos (reflejan la radiación) o activos (previenen el daño oxidativo). Los compuestos antioxidantes y enzimas reparadoras del ADN forman parte de la fotoprotección activa y su eficacia y seguridad están en revisión, porque la mayor parte de los estudios se centran en modelos preclínicos o animales. Enzimas reparadoras del ADN: fotoliasas: para reparar los daños generados por la exposición a la RUV, se han desarrollado mecanismos como la reparación por escisión de nucleótidos y la fotorreactivación, que utiliza fotoliasas. Las fotoliasas, enzimas basadas en flavoproteínas que absorben luz azul, reparan el ADN dañado mediante transferencia de electrones, devolviendo los fotoproductos a su estado original. Sin embargo, los mamíferos, incluidos los humanos, utilizan principalmente reparación por escisión de nucleótidos porque han perdido la capacidad de fotorreactivación. El uso de fotoliasas tópicas ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de queratosis actínicas y otras afecciones relacionadas con daño por RUV, como el xeroderma pigmentoso. Varios estudios, incluidos ensayos controlados con distribución al azar y observacionales, han respaldado su eficacia. Las fotoliasas se obtienen de algas como Anacystis nidulans y se aplican, generalmente, en combinación con protectores solares. El primer ensayo que mostró la reducción de dímeros de ciclobutano de pirimidina en la piel humana usando fotoliasas tópicas tuvo lugar en 2000. En este estudio, se expuso la piel a RUVB y se trató con un hidrogel que contenía fotoliasas encapsuladas; se demostró que las fotoliasas reducen las concentraciones de dímeros de ciclobutano de pirimidina de manera dependiente del tiempo. Además, se investigó la capacidad de las fotoliasas para revertir parcialmente la inmunosupresión inducida por UV, aunque el efecto fue limitado. Se ha demostrado que las fotoliasas tópicas son eficaces para reducir el recuento de lesiones de queratosis actínicas y reducir parámetros clínicos, como el eritema y la descamación. Las tasas de curación de las lesiones de queratosis actínicas varían, con un 20 al 100% de alivio reportado en los estudios. Puig y su grupo evaluaron la eficacia de los tratamientos con fotoliasas tópicas en la queratosis actínicas utilizando dermatoscopia y microscopia confocal de reflectancia. Se trató a 11 pacientes con fototipo bajo y se observó que las fotoliasas tópicas lograron la eliminación completa o parcial de las lesiones en un porcentaje significativo. Sin embargo, un estudio posterior de Moscarella y su grupo, con una muestra más grande y un seguimiento más largo, no replicó estos resultados y encontró diferencias no significativas entre fotoliasas tópicas y SPF50+. Aunque las fotoliasas tópicas son efectivas para reducir el daño por RUV y mejorar la eliminación de lesiones de queratosis actínicas, la comparación de su eficacia con el uso sólo de protectores solares y otros tratamientos varía. La protección solar continua y la prevención de la exposición al sol siguen siendo esenciales para la protección a largo plazo contra el daño del ADN inducido por UV. Antioxidantes: vitaminas C y E: la vitamina E (α-tocoferol) es conocida por sus efectos antioxidantes que ayudan a neutralizar especies reactivas de oxígeno y a reducir el daño por la radiación UV. Su combinación con vitamina C y ácido ferúlico puede potenciar estos efectos y minimizar la oxidación de la vitamina E. Sin embargo, algunos estudios sugieren que el uso de derivados de ésteres de vitamina E sin estabilizadores podría asociarse con mayor riesgo de cáncer de piel, aunque estos hallazgos no están confirmados. Polypodium leucotomos: es un helecho tropical que contiene propiedades antioxidantes y fotoprotectoras. Su extracto es abundante en ácido cafeico y ferúlico y muestra efectos protectores contra el daño UV, la peroxidación de lípidos y la inflamación. Los estudios sugieren que puede ser efectiva en la prevención de queratosis actínicas y otros trastornos cutáneos, aunque se necesita más investigación sobre su seguridad y efectividad en comparación con protectores solares tópicos. Polifenoles del té verde: algunos estudios en modelos animales y humanos han demostrado que los extractos de té verde pueden reducir el eritema inducido por UVB, el daño al ADN y la inmunosupresión. Sin embargo, los estudios tienen limitaciones, como muestras pequeñas y periodos de seguimiento cortos, por lo que se necesitan más ensayos para determinar su eficacia en la prevención del cáncer de piel y el fotoenvejecimiento. Los antioxidantes, incluidos las vitaminas C y E, Polypodium leucotomos y los polifenoles del té verde, ofrecen potenciales beneficios en dermatología, pero se requiere más investigación para confirmar su efectividad y seguridad en diversas aplicaciones clínicas. Conclusión: existe un gran avance en la foto-protección activa mediante enzimas reparadoras del ADN y antioxidantes naturales. Esta revisión muestra la importancia de superar los métodos convencionales de protección solar, buscando intervenciones que no sólo prevengan sino también reparen parcialmente el daño solar. El análisis de investigaciones recientes demuestra que las fotoliasas, el extracto de Polypodium leucotomos y otros compuestos bioactivos ofrecen múltiples beneficios, como la protección de la piel, la reducción de mutagénesis y carcinogénesis, y la prevención del envejecimiento prematuro. Estos compuestos, especialmente en combinaciones terapéuticas, muestran un gran potencial. Sin embargo, se requiere más investigación para entender mejor sus mecanismos, formulaciones y eficacia clínica. [ABSTRACT FROM AUTHOR]
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Database: MedicLatina
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Abstract:Introducción: la fotocarcinogénesis es el proceso mediante el cual la radiación ultravioleta (RUV) de la luz solar contribuye al cáncer de piel. La RUV daña el ADN directamente o mediante la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que genera mutaciones y, a la larga, puede causar cáncer de piel. El daño crónico y las mutaciones en genes como p53 y la activación de oncogenes y vías de señalización también juegan un papel importante en este proceso. El fotoenvejecimiento resulta de la exposición crónica a RUV, causa hiperpigmentación y pérdida de elasticidad de la piel. Los rayos UVA y UVB dañan el colágeno y la elastina, lo que acelera el envejecimiento de la piel. Además, la exposición a la luz azul de dispositivos electrónicos puede contribuir al daño del ADN y a la hiperpigmentación. Los protectores solares de amplio espectro y otros productos con antioxidantes pueden ayudar a prevenir y mitigar estos efectos. La fotoprotección incluye medidas para prevenir los efectos nocivos de la RUV. Los protectores solares contienen filtros que bloquean RUV y luz visible, pueden ser pasivos (reflejan la radiación) o activos (previenen el daño oxidativo). Los compuestos antioxidantes y enzimas reparadoras del ADN forman parte de la fotoprotección activa y su eficacia y seguridad están en revisión, porque la mayor parte de los estudios se centran en modelos preclínicos o animales. Enzimas reparadoras del ADN: fotoliasas: para reparar los daños generados por la exposición a la RUV, se han desarrollado mecanismos como la reparación por escisión de nucleótidos y la fotorreactivación, que utiliza fotoliasas. Las fotoliasas, enzimas basadas en flavoproteínas que absorben luz azul, reparan el ADN dañado mediante transferencia de electrones, devolviendo los fotoproductos a su estado original. Sin embargo, los mamíferos, incluidos los humanos, utilizan principalmente reparación por escisión de nucleótidos porque han perdido la capacidad de fotorreactivación. El uso de fotoliasas tópicas ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de queratosis actínicas y otras afecciones relacionadas con daño por RUV, como el xeroderma pigmentoso. Varios estudios, incluidos ensayos controlados con distribución al azar y observacionales, han respaldado su eficacia. Las fotoliasas se obtienen de algas como Anacystis nidulans y se aplican, generalmente, en combinación con protectores solares. El primer ensayo que mostró la reducción de dímeros de ciclobutano de pirimidina en la piel humana usando fotoliasas tópicas tuvo lugar en 2000. En este estudio, se expuso la piel a RUVB y se trató con un hidrogel que contenía fotoliasas encapsuladas; se demostró que las fotoliasas reducen las concentraciones de dímeros de ciclobutano de pirimidina de manera dependiente del tiempo. Además, se investigó la capacidad de las fotoliasas para revertir parcialmente la inmunosupresión inducida por UV, aunque el efecto fue limitado. Se ha demostrado que las fotoliasas tópicas son eficaces para reducir el recuento de lesiones de queratosis actínicas y reducir parámetros clínicos, como el eritema y la descamación. Las tasas de curación de las lesiones de queratosis actínicas varían, con un 20 al 100% de alivio reportado en los estudios. Puig y su grupo evaluaron la eficacia de los tratamientos con fotoliasas tópicas en la queratosis actínicas utilizando dermatoscopia y microscopia confocal de reflectancia. Se trató a 11 pacientes con fototipo bajo y se observó que las fotoliasas tópicas lograron la eliminación completa o parcial de las lesiones en un porcentaje significativo. Sin embargo, un estudio posterior de Moscarella y su grupo, con una muestra más grande y un seguimiento más largo, no replicó estos resultados y encontró diferencias no significativas entre fotoliasas tópicas y SPF50+. Aunque las fotoliasas tópicas son efectivas para reducir el daño por RUV y mejorar la eliminación de lesiones de queratosis actínicas, la comparación de su eficacia con el uso sólo de protectores solares y otros tratamientos varía. La protección solar continua y la prevención de la exposición al sol siguen siendo esenciales para la protección a largo plazo contra el daño del ADN inducido por UV. Antioxidantes: vitaminas C y E: la vitamina E (α-tocoferol) es conocida por sus efectos antioxidantes que ayudan a neutralizar especies reactivas de oxígeno y a reducir el daño por la radiación UV. Su combinación con vitamina C y ácido ferúlico puede potenciar estos efectos y minimizar la oxidación de la vitamina E. Sin embargo, algunos estudios sugieren que el uso de derivados de ésteres de vitamina E sin estabilizadores podría asociarse con mayor riesgo de cáncer de piel, aunque estos hallazgos no están confirmados. Polypodium leucotomos: es un helecho tropical que contiene propiedades antioxidantes y fotoprotectoras. Su extracto es abundante en ácido cafeico y ferúlico y muestra efectos protectores contra el daño UV, la peroxidación de lípidos y la inflamación. Los estudios sugieren que puede ser efectiva en la prevención de queratosis actínicas y otros trastornos cutáneos, aunque se necesita más investigación sobre su seguridad y efectividad en comparación con protectores solares tópicos. Polifenoles del té verde: algunos estudios en modelos animales y humanos han demostrado que los extractos de té verde pueden reducir el eritema inducido por UVB, el daño al ADN y la inmunosupresión. Sin embargo, los estudios tienen limitaciones, como muestras pequeñas y periodos de seguimiento cortos, por lo que se necesitan más ensayos para determinar su eficacia en la prevención del cáncer de piel y el fotoenvejecimiento. Los antioxidantes, incluidos las vitaminas C y E, Polypodium leucotomos y los polifenoles del té verde, ofrecen potenciales beneficios en dermatología, pero se requiere más investigación para confirmar su efectividad y seguridad en diversas aplicaciones clínicas. Conclusión: existe un gran avance en la foto-protección activa mediante enzimas reparadoras del ADN y antioxidantes naturales. Esta revisión muestra la importancia de superar los métodos convencionales de protección solar, buscando intervenciones que no sólo prevengan sino también reparen parcialmente el daño solar. El análisis de investigaciones recientes demuestra que las fotoliasas, el extracto de Polypodium leucotomos y otros compuestos bioactivos ofrecen múltiples beneficios, como la protección de la piel, la reducción de mutagénesis y carcinogénesis, y la prevención del envejecimiento prematuro. Estos compuestos, especialmente en combinaciones terapéuticas, muestran un gran potencial. Sin embargo, se requiere más investigación para entender mejor sus mecanismos, formulaciones y eficacia clínica. [ABSTRACT FROM AUTHOR]
ISSN:01854038
DOI:10.24245/dermatolrevmex.v69i1.10323