Melanoma en pacientes con piel de color.

Saved in:
Bibliographic Details
Title: Melanoma en pacientes con piel de color.
Alternate Title: Melanoma in patients with skin of color.
Authors: Arellanes Guillén, Carlos Josué
Source: Dermatología Revista Mexicana. mar/abr2026, Vol. 70 Issue 2, p307-309. 3p.
Subjects: Melanoma, Human skin color, Patients
Abstract (Spanish): El sistema de fototipos de Fitzpatrick, creado en 1975, clasifica a las personas con piel de color como los fototipos IV a VI, lo que abarca diversas etnias, como hispanos-latinos, afrodescendientes, asiáticos, nativos americanos e isleños del Pacífico. Aunque la incidencia de melanoma en estas poblaciones es menor, con un riesgo de por vida del 0.1% en afrodescendientes y 0.6% en hispanos frente al 2.6% en blancos, la mortalidad es considerablemente mayor. Por ejemplo, la tasa de supervivencia a cinco años es del 94% en personas blancas no hispanas, pero sólo del 70% en afrodescendientes. Esto se atribuye a una combinación de factores, entre ellos el diagnóstico tardío debido a manifestaciones atípicas, menor acceso a cuidados dermatológicos y características socioeconómicas. En pacientes con piel de color, los melanomas tienden a aparecer en las extremidades inferiores, las palmas, las plantas y las uñas, en contraste con las personas blancas no hispanas, en quienes predominan en el tronco. Además, las mucosas son una localización más frecuente en asiáticos y afrodescendientes. Las mutaciones en estos melanomas incluyen c-KIT, NRAS y NF1, a diferencia de los melanomas cutáneos más comunes relacionados con mutaciones en BRAF. Un subtipo característico en pacientes con piel de color es el melanoma lentiginoso acral, que afecta las palmas, las plantas y los lechos ungueales. Representa un porcentaje bajo del total de melanomas en la población general, pero es la forma más común entre afrodescendientes y asiáticos. La dermatoscopia puede mostrar un patrón de crestas paralelas, pigmentación azulgris y asimetría en color y estructuras. Debido a que se localiza en ciertas zonas, como el talón o la planta, se ha propuesto que podría estar relacionado con estrés mecánico, aunque esta hipótesis no se ha confirmado. Su diagnóstico suele ser tardío y con lesiones gruesas (más de 4 mm), lo que reduce su tasa de supervivencia a 80.3% a 5 años y a 67.5% a 10 años, frente al 91.3 y 87.5% en melanomas cutáneos convencionales, respectivamente. El melanoma subungueal también es más prevalente en pacientes con piel de color; se manifiesta como bandas pigmentadas longitudinales (melanoniquia) en el lecho ungueal. Puede confundirse con afecciones benignas como nevos, traumatismos o pigmentación fisiológica en personas con piel oscura. El signo de Hutchinson, que consiste en la extensión del pigmento a la piel periungueal, es un indicio clave de malignidad. El diagnóstico requiere biopsia del lecho ungueal y la localización exacta del pigmento ayuda a decidir entre una biopsia de la matriz proximal o distal. El melanoma lentiginoso acral subungual tiene tasas de supervivencia mucho menores que las de otros tipos, con sólo un 28% a 10 años. Las mucosas también son un sitio frecuente de melanoma en pacientes con piel de color. Las localizaciones más comunes incluyen la cavidad nasal, los senos paranasales y la cavidad oral. Estos melanomas pueden ser amelanóticos, lo que dificulta su identificación. Las melanosis fisiológicas en estas regiones también pueden enmascarar una lesión maligna. El pronóstico de los melanomas de la mucosa nasal es adverso, con una supervivencia media de 17 a 28 meses, y depende de algunos factores, como la edad avanzada, el tamaño tumoral y mitosis elevadas. La cavidad oral, el paladar duro y la encía maxilar son las zonas más afectadas; son más comunes en pacientes japoneses. Su supervivencia a cinco años también es baja, alrededor del 10 al 25%. En el aparato genitourinario, los melanomas son más comunes en mujeres; afectan principalmente la vulva y la vagina. En los hombres, el pene y el escroto son las localizaciones principales. A pesar de que las mujeres blancas no hispanas tienen la mayor proporción de melanomas mucosos en esta región, las tasas de aparición son mayores en comparación con otras poblaciones blancas. La falta de examen de genitales durante las evaluaciones dermatológicas contribuye al diagnóstico tardío. Los melanomas anorrectales, aunque raros, son agresivos y más comunes en mujeres y adultos mayores. A menudo se confunden con hemorroides o lesiones benignas debido a su localización. Al momento del diagnóstico, un tercio de los pacientes ya tiene metástasis, y la supervivencia media varía de 33 meses en enfermedad localizada a sólo 6 meses en enfermedad diseminada. Existen importantes disparidades en salud que explican el pronóstico más desfavorable en pacientes con piel de color. Gran cantidad de pacientes no tienen conocimiento del riesgo de melanoma ni reciben información adecuada durante las consultas médicas. En los estudios, los pacientes con piel de color reportaron menor percepción de respeto y atención por parte del personal médico. Además, tienen menos acceso a servicios médicos, debido, en parte, a factores económicos, geográficos o de seguro médico. En términos educativos, hay una grave subrepresentación de imágenes clínicas de pacientes con piel de color en libros de medicina y dermatología, lo que limita el adiestramiento médico adecuado. También hay una baja inclusión de pacientes con piel de color en ensayos clínicos, lo que impide conocer a fondo la eficacia de los tratamientos en esta población. En conclusión, aunque el melanoma es menos frecuente en pacientes con piel de color, su pronóstico suele ser más grave debido a diagnósticos tardíos, localizaciones inusuales y múltiples barreras en el acceso a cuidados médicos. Es fundamental aumentar el conocimiento clínico, mejorar la capacitación médica, promover la equidad en salud y asegurar una mayor inclusión en investigación para reducir estas disparidades y mejorar los resultados clínicos en estas poblaciones. [ABSTRACT FROM AUTHOR]
Copyright of Dermatología Revista Mexicana is the property of Edicion y Farmacia S.A. de C.V. and its content may not be copied or emailed to multiple sites without the copyright holder's express written permission. Additionally, content may not be used with any artificial intelligence tools or machine learning technologies. However, users may print, download, or email articles for individual use. This abstract may be abridged. No warranty is given about the accuracy of the copy. Users should refer to the original published version of the material for the full abstract. (Copyright applies to all Abstracts.)
Database: MedicLatina
Description
Abstract:El sistema de fototipos de Fitzpatrick, creado en 1975, clasifica a las personas con piel de color como los fototipos IV a VI, lo que abarca diversas etnias, como hispanos-latinos, afrodescendientes, asiáticos, nativos americanos e isleños del Pacífico. Aunque la incidencia de melanoma en estas poblaciones es menor, con un riesgo de por vida del 0.1% en afrodescendientes y 0.6% en hispanos frente al 2.6% en blancos, la mortalidad es considerablemente mayor. Por ejemplo, la tasa de supervivencia a cinco años es del 94% en personas blancas no hispanas, pero sólo del 70% en afrodescendientes. Esto se atribuye a una combinación de factores, entre ellos el diagnóstico tardío debido a manifestaciones atípicas, menor acceso a cuidados dermatológicos y características socioeconómicas. En pacientes con piel de color, los melanomas tienden a aparecer en las extremidades inferiores, las palmas, las plantas y las uñas, en contraste con las personas blancas no hispanas, en quienes predominan en el tronco. Además, las mucosas son una localización más frecuente en asiáticos y afrodescendientes. Las mutaciones en estos melanomas incluyen c-KIT, NRAS y NF1, a diferencia de los melanomas cutáneos más comunes relacionados con mutaciones en BRAF. Un subtipo característico en pacientes con piel de color es el melanoma lentiginoso acral, que afecta las palmas, las plantas y los lechos ungueales. Representa un porcentaje bajo del total de melanomas en la población general, pero es la forma más común entre afrodescendientes y asiáticos. La dermatoscopia puede mostrar un patrón de crestas paralelas, pigmentación azulgris y asimetría en color y estructuras. Debido a que se localiza en ciertas zonas, como el talón o la planta, se ha propuesto que podría estar relacionado con estrés mecánico, aunque esta hipótesis no se ha confirmado. Su diagnóstico suele ser tardío y con lesiones gruesas (más de 4 mm), lo que reduce su tasa de supervivencia a 80.3% a 5 años y a 67.5% a 10 años, frente al 91.3 y 87.5% en melanomas cutáneos convencionales, respectivamente. El melanoma subungueal también es más prevalente en pacientes con piel de color; se manifiesta como bandas pigmentadas longitudinales (melanoniquia) en el lecho ungueal. Puede confundirse con afecciones benignas como nevos, traumatismos o pigmentación fisiológica en personas con piel oscura. El signo de Hutchinson, que consiste en la extensión del pigmento a la piel periungueal, es un indicio clave de malignidad. El diagnóstico requiere biopsia del lecho ungueal y la localización exacta del pigmento ayuda a decidir entre una biopsia de la matriz proximal o distal. El melanoma lentiginoso acral subungual tiene tasas de supervivencia mucho menores que las de otros tipos, con sólo un 28% a 10 años. Las mucosas también son un sitio frecuente de melanoma en pacientes con piel de color. Las localizaciones más comunes incluyen la cavidad nasal, los senos paranasales y la cavidad oral. Estos melanomas pueden ser amelanóticos, lo que dificulta su identificación. Las melanosis fisiológicas en estas regiones también pueden enmascarar una lesión maligna. El pronóstico de los melanomas de la mucosa nasal es adverso, con una supervivencia media de 17 a 28 meses, y depende de algunos factores, como la edad avanzada, el tamaño tumoral y mitosis elevadas. La cavidad oral, el paladar duro y la encía maxilar son las zonas más afectadas; son más comunes en pacientes japoneses. Su supervivencia a cinco años también es baja, alrededor del 10 al 25%. En el aparato genitourinario, los melanomas son más comunes en mujeres; afectan principalmente la vulva y la vagina. En los hombres, el pene y el escroto son las localizaciones principales. A pesar de que las mujeres blancas no hispanas tienen la mayor proporción de melanomas mucosos en esta región, las tasas de aparición son mayores en comparación con otras poblaciones blancas. La falta de examen de genitales durante las evaluaciones dermatológicas contribuye al diagnóstico tardío. Los melanomas anorrectales, aunque raros, son agresivos y más comunes en mujeres y adultos mayores. A menudo se confunden con hemorroides o lesiones benignas debido a su localización. Al momento del diagnóstico, un tercio de los pacientes ya tiene metástasis, y la supervivencia media varía de 33 meses en enfermedad localizada a sólo 6 meses en enfermedad diseminada. Existen importantes disparidades en salud que explican el pronóstico más desfavorable en pacientes con piel de color. Gran cantidad de pacientes no tienen conocimiento del riesgo de melanoma ni reciben información adecuada durante las consultas médicas. En los estudios, los pacientes con piel de color reportaron menor percepción de respeto y atención por parte del personal médico. Además, tienen menos acceso a servicios médicos, debido, en parte, a factores económicos, geográficos o de seguro médico. En términos educativos, hay una grave subrepresentación de imágenes clínicas de pacientes con piel de color en libros de medicina y dermatología, lo que limita el adiestramiento médico adecuado. También hay una baja inclusión de pacientes con piel de color en ensayos clínicos, lo que impide conocer a fondo la eficacia de los tratamientos en esta población. En conclusión, aunque el melanoma es menos frecuente en pacientes con piel de color, su pronóstico suele ser más grave debido a diagnósticos tardíos, localizaciones inusuales y múltiples barreras en el acceso a cuidados médicos. Es fundamental aumentar el conocimiento clínico, mejorar la capacitación médica, promover la equidad en salud y asegurar una mayor inclusión en investigación para reducir estas disparidades y mejorar los resultados clínicos en estas poblaciones. [ABSTRACT FROM AUTHOR]
ISSN:01854038
DOI:10.24245/dermatolrevmex.v70i2.11122